
La dilatación térmica de los tubos de laboratorio de cuarzo sigue siendo mínima porque el coeficiente de dilatación térmica es muy bajo. Esta propiedad impide que se formen grietas en caso de calentamiento o enfriamiento rápidos. Cuando un tubo se enfrenta a cambios bruscos de temperatura, se expande o contrae sólo ligeramente. El pequeño cambio mantiene la tensión en el interior del tubo por debajo del nivel que provoca las grietas. Los trabajadores de laboratorio confían en esta característica para realizar experimentos seguros y disponer de equipos duraderos.
Principales conclusiones
El bajo coeficiente de dilatación térmica del cuarzo (α = 0,5 × 10-⁶ K-¹) reduce significativamente la tensión térmica, manteniéndola por debajo del umbral de fractura.
Durante el calentamiento rápido, los tubos de cuarzo se dilatan sólo 0,54 mm por metro, frente a los 3,56 mm del vidrio de borosilicato, lo que minimiza el riesgo de grietas.
El cuarzo puede soportar velocidades de calentamiento de hasta 20 °C/min sin agrietarse, mientras que el vidrio de borosilicato falla a sólo 5 °C/min, lo que demuestra la superior resistencia al choque térmico del cuarzo.
El proceso de recocido garantiza unas propiedades de dilatación térmica uniformes, lo que mejora aún más la capacidad del cuarzo para resistir el agrietamiento durante los cambios de temperatura.
Los ingenieros deben utilizar la ecuación de estrés térmico para determinar las condiciones de funcionamiento seguras, garantizando que los tubos de cuarzo sigan siendo fiables en los exigentes entornos de laboratorio.
Cómo evita α = 0,5 × 10-⁶ K-¹ la acumulación de tensiones térmicas?
La dilatación térmica de los tubos de laboratorio de cuarzo desempeña un papel fundamental en la prevención de grietas durante los ciclos de calentamiento y enfriamiento. Esta sección explica cómo el bajo coeficiente de dilatación térmica del cuarzo mantiene a salvo los niveles de tensión, incluso cuando las temperaturas cambian rápidamente. Los lectores verán cómo las propiedades únicas del tubos de cuarzo proporcionan una resistencia al choque térmico y una fiabilidad sin igual en entornos de laboratorio.
Ecuación de la tensión térmica: Cómo α = 0,5 × 10-⁶ K-¹ reduce la tensión calculada en 85%
La ecuación de la tensión térmica muestra por qué la expansión térmica de los tubos de laboratorio de cuarzo evita la peligrosa acumulación de tensiones. La fórmula σ = EαΔT significa que la tensión térmica depende del módulo elástico, del coeficiente de dilatación térmica y del cambio de temperatura. El cuarzo, con α = 0,5 × 10-⁶ K-¹, mantiene esta tensión mucho más baja que otros materiales.
Un mayor coeficiente de dilatación térmica conlleva una mayor tensión térmica para el mismo cambio de temperatura. Por ejemplo, el vidrio de borosilicato con α = 3,3 × 10-⁶ K-¹ genera más de 240 MPa de tensión ante un cambio de temperatura de 1000 °C, mientras que el cuarzo sólo alcanza unos 36,5 MPa. Esta reducción de 85% en la tensión calculada significa que los tubos de cuarzo pueden soportar cambios rápidos de temperatura sin agrietarse.
El bajo valor α del cuarzo limita directamente el riesgo de fractura en caso de choque térmico.
Puntos clave que hay que recordar sobre la ecuación de la tensión térmica y el cuarzo:
La baja α del cuarzo mantiene la tensión muy por debajo del umbral de fractura.
La relación σ = EαΔT demuestra por qué el cuarzo supera a otros materiales.
Menor tensión significa mayor resistencia al choque térmico y mayor vida útil del tubo.
Estabilidad dimensional durante el calentamiento: Expansión de 0,54 mm frente a 3,56 mm en vidrio borosilicato
La estabilidad dimensional es una de las principales ventajas de la dilatación térmica de los tubos de cuarzo para laboratorio. Cuando se calienta de 20°C a 1100°C, un tubo de cuarzo de un metro se dilata sólo 0,54 mm, mientras que un tubo de borosilicato se dilata 3,56 mm. Este pequeño cambio en la longitud ayuda a evitar la acumulación de tensiones y las grietas.
La mínima dilatación del cuarzo hace que, incluso en caso de cambios bruscos de temperatura, el tubo mantenga su forma e integridad estructural. Por el contrario, vidrio borosilicato experimenta cambios dimensionales mucho mayores, que pueden provocar concentraciones de tensiones y, en última instancia, fallos. Esta diferencia explica por qué los tubos de cuarzo son la opción preferida para los trabajos de laboratorio a alta temperatura.
Los datos que figuran a continuación ponen de relieve la relación causa-efecto entre expansión y estabilidad:
Material | Expansión (mm/m a 1080°C) | Riesgo de grietas |
|---|---|---|
Cuarzo | 0.54 | Muy bajo |
Vidrio borosilicato | 3.56 | Alta |
Mecanismo de prevención de fracturas: Mantener la tensión térmica por debajo del límite de resistencia a la tracción de 50 MPa
La prevención de la fractura de los tubos de cuarzo depende de mantener la tensión térmica por debajo de la resistencia a la tracción del material. Los tubos de cuarzo para laboratorio tienen un límite de resistencia a la tracción de más de 50 MPa, y mantener la tensión por debajo de este valor es esencial para un funcionamiento seguro. El bajo coeficiente de dilatación térmica garantiza que, incluso durante un choque térmico extremo, la tensión se mantenga dentro de los límites de seguridad.
Las normas sobre materiales recomiendan una tensión de diseño de 10 MPa para un uso práctico, pero el cuarzo puede soportar con seguridad hasta 36,5 MPa durante cambios rápidos de temperatura. El borosilicato y el vidrio sodocálcico a menudo superan sus límites de resistencia en condiciones similares, lo que provoca un fallo inmediato. Las propiedades únicas del cuarzo proporcionan un amplio margen de seguridad y una resistencia fiable al agrietamiento.
La dilatación térmica de los tubos de cuarzo para laboratorio proporciona a los ingenieros confianza en la capacidad del tubo para resistir cambios rápidos de temperatura y ciclos térmicos repetidos.
Resumen de la prevención de fracturas en el cuarzo:
Límite de resistencia a la tracción: 50 MPa
Tensión térmica típica en uso: 36,5 MPa o menos
El amplio margen de seguridad evita el agrietamiento y prolonga la vida útil del tubo
¿Cómo permite el bajo coeficiente de dilatación sobrevivir a los cambios bruscos de temperatura?

Los tubos de cuarzo para laboratorio se enfrentan a condiciones extremas en muchos procesos de laboratorio. Los cambios rápidos de temperatura pueden provocar grietas en materiales con alta dilatación térmica. Los tubos de cuarzo sobreviven a estos retos gracias a sus propiedades únicas y a su baja resistencia al choque térmico.
Tensión de gradiente térmico transitorio: Cómo la baja α limita la tensión a <20 MPa durante el calentamiento rápido
Las paredes de los tubos de cuarzo experimentan gradientes de temperatura durante el calentamiento rápido. El bajo coeficiente de dilatación térmica de los tubos de laboratorio de cuarzo mantiene la tensión por debajo de 20 MPa, incluso cuando la superficie exterior se calienta mucho más rápido que la interior. Las pruebas de laboratorio realizadas con ASTM C1525 confirman que el cuarzo mantiene la integridad estructural, mientras que el vidrio de borosilicato suele fallar.
Los tubos de cuarzo resisten las grietas porque su mínima dilatación evita grandes diferencias de tensión entre las superficies interior y exterior. Cuando se desarrolla un gradiente de 100°C, el cuarzo genera sólo 3,7 MPa de tensión, mientras que el vidrio de borosilicato produce 24 MPa. Esta diferencia explica por qué los tubos de cuarzo sobreviven al calentamiento rápido en los hornos de laboratorio.
Las propiedades del cuarzo permiten un funcionamiento seguro durante rampas rápidas de temperatura.
Claves para el estrés por gradiente térmico transitorio:
El cuarzo mantiene la tensión por debajo del umbral de fractura durante el calentamiento rápido.
El vidrio de borosilicato desarrolla tensiones mucho mayores y se agrieta con facilidad.
Las pruebas ASTM C1525 demuestran la resistencia superior del cuarzo al choque térmico.
Tolerancia de la velocidad de calentamiento: capacidad de 20°C/min frente al límite de 5°C/min para el borosilicato
La dilatación térmica de los tubos de cuarzo para laboratorio permite una alta tolerancia a la velocidad de calentamiento. Los tubos de cuarzo pueden soportar velocidades de calentamiento de hasta 20 °C por minuto, mientras que el vidrio de borosilicato se agrieta por encima de los 5 °C por minuto. Las normas ISO 7991 y ASTM C1525 demuestran que el grosor de la pared también afecta a las velocidades de calentamiento seguras.
Los tubos finos de cuarzo (2 mm) toleran 20 °C/min, generando sólo 12 MPa de tensión de gradiente. Los tubos de borosilicato del mismo grosor alcanzan 79 MPa y se agrietan. A medida que aumenta el grosor de la pared, el cuarzo mantiene niveles de tensión seguros, mientras que el vidrio de borosilicato falla a tasas aún más bajas.
La siguiente tabla muestra la relación causa-efecto entre la velocidad de calentamiento, el grosor de la pared y la prevención de grietas:
Espesor de pared del tubo | Cuarzo Velocidad máxima (°C/min) | Borosilicato Velocidad máxima (°C/min) | Cuarzo Gradiente Tensión (MPa) | Borosilicato Gradiente de tensión (MPa) |
|---|---|---|---|---|
2 mm | 20 | 8 | 12 | 79 |
3-4 mm | 12-15 | 5 | 18 | 119 |
5-6 mm | 8-10 | 3 | 25 | 165 |
>7 mm | 5 | 2 | 32 | 211 |
Mecanismo de supervivencia al enfriamiento por agua: Por qué de 1100°C a 20°C no se agrietan los tubos de cuarzo
La resistencia del tubo de cuarzo al choque térmico destaca durante el templado en agua. El vidrio de cuarzo puede soportar cambios de temperatura superiores a 1.000 °C con un riesgo mínimo de agrietamiento. Su coeficiente de dilatación térmica ultrabajo le permite sobrevivir a ciclos térmicos extremos, mientras que otros materiales fallan.
Las pruebas de laboratorio demuestran que los tubos de cuarzo mantienen su estructura tras ser templados de 1100°C a 20°C. El vidrio de borosilicato se agrieta instantáneamente en las mismas condiciones. Las propiedades del cuarzo lo hacen ideal para aplicaciones que requieren un enfriamiento rápido, como la esterilización UV de alta intensidad y los instrumentos analíticos.
La dilatación térmica de los tubos de laboratorio de cuarzo garantiza un rendimiento fiable en los entornos más exigentes.
Resumen de la supervivencia al enfriamiento por agua:
El cuarzo resiste el agrietamiento en caso de cambios extremos de temperatura.
El coeficiente de dilatación ultrabajo permite sobrevivir a un enfriamiento rápido.
Los tubos de cuarzo superan a otros materiales en resistencia al choque térmico.
¿Cómo explica la comparación del coeficiente de dilatación térmica la selección de materiales?

Seleccionar el material adecuado para los tubos de laboratorio depende de saber cómo afecta la dilatación térmica a su rendimiento. El cuarzo, el vidrio de borosilicato y la cerámica responden de forma diferente a los cambios bruscos de temperatura. Comparar sus propiedades ayuda a los ingenieros a elegir la mejor opción en cuanto a resistencia al choque térmico y fiabilidad a largo plazo.
Comparación cuantitativa: Generación de tensiones en cuarzo frente a borosilicato frente a cerámica
Los distintos materiales generan diferentes niveles de tensión térmica cuando se exponen a cambios rápidos de temperatura. La dilatación térmica de los tubos de laboratorio de cuarzo produce mucha menos tensión que el vidrio de borosilicato o la cerámica, lo que significa menos riesgo de fisuras. Por ejemplo, a un cambio de temperatura de 1.000 °C, el cuarzo genera unos 36,5 MPa de tensión, el vidrio de borosilicato alcanza los 240 MPa y la cerámica de alúmina puede superar los 580 MPa.
Una menor tensión térmica significa una mayor resistencia al choque térmico. Los tubos de cuarzo mantienen su estructura y funcionamiento incluso tras repetidos ciclos de calentamiento y enfriamiento, mientras que los de borosilicato y cerámica suelen fallar mucho antes. Esta diferencia se debe al coeficiente de dilatación mucho menor del cuarzo, que limita directamente la acumulación de tensiones.
Material | Expansión térmica (×10-⁶/K) | Tensión a ΔT=1000°C (MPa) | Riesgo de fractura |
|---|---|---|---|
Cuarzo | 0.5 | 36.5 | Muy bajo |
Borosilicato | 3.3 | 240 | Alta |
Cerámica de alúmina | 8.0 | 584 | Moderado |
Correlación de temperaturas: Cómo una α 10 veces menor permite una temperatura de trabajo 2,4 veces mayor
Su menor coeficiente de dilatación térmica permite utilizar tubos de cuarzo a temperaturas mucho más elevadas que otros materiales. El cuarzo puede funcionar con seguridad a temperaturas de hasta 1.200°C, mientras que el vidrio de borosilicato está limitado a unos 500°C. Esta diferencia se debe a la capacidad del cuarzo para mantener la tensión térmica por debajo del nivel que provoca la aparición de grietas, incluso durante un calentamiento extremo.
Los ingenieros suelen elegir el cuarzo para aplicaciones que requieren altas temperaturas y cambios rápidos de temperatura. El coeficiente de dilatación 10 veces inferior del cuarzo en comparación con el vidrio de borosilicato permite una temperatura de trabajo 2,4 veces superior. Esta propiedad hace del cuarzo la opción preferida para entornos de laboratorio exigentes.
En resumen, el bajo coeficiente de dilatación del cuarzo favorece directamente temperaturas nominales más elevadas y mayores márgenes de seguridad en aplicaciones de laboratorio.
Parámetro R de choque térmico: por qué el cuarzo logra una resistencia a las grietas entre 7 y 10 veces mejor
El parámetro de choque térmico R mide la resistencia de un material al agrietamiento en caso de cambios bruscos de temperatura. El cuarzo alcanza valores de R entre 7 y 10 veces superiores a los del vidrio de borosilicato o la cerámica, principalmente por su coeficiente de dilatación ultrabajo. Esto significa que los tubos de laboratorio de cuarzo pueden sobrevivir a cambios rápidos de temperatura que romperían otros materiales.
Los altos valores de R se traducen en menos fallos y una vida útil más larga. Los usuarios de tubos de cuarzo experimentan un rendimiento fiable, incluso en condiciones duras que implican choques térmicos repetidos. Esta ventaja garantiza que los procesos de laboratorio sigan siendo seguros y eficientes.
Puntos clave para la selección de materiales en función del parámetro de choque térmico R:
El cuarzo ofrece la mayor resistencia al choque térmico.
Los ingenieros pueden confiar en los tubos de cuarzo para aplicaciones con cambios rápidos de temperatura.
Mayor vida útil de los tubos y menos averías gracias a una mayor resistencia a las grietas.
¿Cómo controlan los métodos de fabricación el coeficiente de dilatación para prevenir grietas?
Los métodos de fabricación desempeñan un papel crucial a la hora de determinar las propiedades de dilatación térmica de los tubos de cuarzo. La forma en que se fabrica un tubo afecta a su capacidad para resistir los choques térmicos y evitar que se agriete con los cambios bruscos de temperatura. Comprender estos procesos ayuda a los ingenieros a seleccionar el mejor tubo de cuarzo para aplicaciones de laboratorio de alto rendimiento.
Fusión eléctrica frente a fusión por llama: α Impacto de la uniformidad en la prevención de grietas (±0,02 frente a ±0,05 × 10-⁶ K-¹)
El método utilizado para producir tubos de cuarzo influye directamente en la uniformidad del coeficiente de dilatación térmica. La fusión eléctrica crea vidrio de cuarzo de tipo I con bajo contenido en hidroxilos, lo que da lugar a unas propiedades térmicas más uniformes en todo el tubo. La fusión por llama, por el contrario, introduce niveles de hidroxilo más elevados y variables, lo que puede provocar una expansión menos uniforme y un mayor riesgo de agrietamiento.
La fusión eléctrica permite controlar con precisión la estructura del tubo, manteniendo la variación del coeficiente de dilatación dentro de ±0,02 × 10-⁶ K-¹. La fusión por llama suele dar lugar a un rango más amplio, de hasta ±0,05 × 10-⁶ K-¹, debido a las impurezas y al mayor contenido de OH. Esta diferencia significa que los tubos fabricados por fusión eléctrica presentan una mayor resistencia al choque térmico y una vida útil más larga.
Método de fabricación | Contenido de OH (ppm) | α Uniformidad (×10-⁶ K-¹) | Resistencia a las grietas |
|---|---|---|---|
Fusión eléctrica | 100-130 | ±0.02 | Alta |
Fusión de llamas | 150-200 | ±0.05 | Moderado |
Efecto del contenido de OH en el coeficiente de dilatación: Cómo 150 ppm OH aumentan α en 0,03-0,05 × 10-⁶ K-¹
El contenido de hidroxilo (OH) en los tubos de cuarzo afecta tanto al coeficiente de dilatación térmica como a la resistencia del tubo al choque térmico. Los niveles más altos de OH, que suelen encontrarse en los tubos fundidos a la llama, pueden aumentar el coeficiente de dilatación entre 0,03 y 0,05 × 10-⁶ K-¹, lo que aumenta la probabilidad de que el tubo se agriete con los cambios bruscos de temperatura. Los tubos de cuarzo con bajo contenido en hidroxilo, como los fabricados con cuarzo sintético con menos de 5 ppm de OH, ofrecen una mejor integridad estructural y resistencia al choque térmico.
Los grupos OH absorben energía en el rango ultravioleta, lo que puede influir en el rendimiento del tubo en aplicaciones de alta temperatura o con gran intensidad de UV. Los datos de TOQUARTZ muestran que los tubos con menor contenido en OH mantienen propiedades más estables y resisten el agrietamiento incluso tras repetidos ciclos térmicos. Los ingenieros suelen elegir tubos de cuarzo con bajo contenido en OH para entornos de laboratorio exigentes.
Puntos clave sobre el contenido de OH y el coeficiente de dilatación:
El bajo contenido en OH mejora la resistencia al choque térmico y la prevención de grietas.
Un alto contenido en OH aumenta el riesgo de agrietamiento en caso de cambios bruscos de temperatura.
El cuarzo sintético con OH mínimo ofrece el mejor rendimiento para aplicaciones críticas.
Proceso de recocido: Alivio de tensiones y α Homogeneización para la prevención de grietas.
El proceso de recocido ayuda a aliviar las tensiones internas y garantiza un coeficiente de dilatación térmica uniforme en todo el tubo de cuarzo. Este proceso implica un calentamiento lento hasta 1100°C, el mantenimiento a una temperatura constante y, a continuación, un enfriamiento gradual hasta la temperatura ambiente. Cada etapa sigue ritmos estrictos, como un ritmo de calentamiento de 4,5/R²°C por minuto, donde R es el radio del tubo, para evitar grandes gradientes de temperatura.
El recocido uniforme permite que el tubo libere la tensión acumulada y homogeneice sus propiedades de expansión, reduciendo la posibilidad de que se agriete durante el choque térmico. Las normas ISO y ASTM recomiendan este proceso para maximizar la fiabilidad de los tubos y prolongar su vida útil. Un recocido adecuado garantiza que incluso los tubos de pared gruesa mantengan su resistencia a los cambios bruscos de temperatura.
Etapa de recocido | Propósito | Efecto en el tubo |
|---|---|---|
Calefacción | Aumento lento y controlado hasta 1100°C | Previene la acumulación de estrés |
Temperatura constante | Calefacción uniforme | Homogeneiza el coeficiente de dilatación |
Refrigeración | Descenso gradual de la temperatura | Reduce el riesgo de agrietamiento |
¿Cómo deben aplicar los ingenieros los datos sobre coeficientes de dilatación para prevenir grietas?
Los ingenieros necesitan métodos prácticos para evitar el agrietamiento de los tubos de laboratorio expuestos a rápidos cambios de temperatura. Utilizar el coeficiente de dilatación térmica les ayuda a calcular las condiciones de funcionamiento seguras y a seleccionar los materiales adecuados. En esta sección se explica cómo aplicar estos cálculos y seguir las normas del sector para obtener un rendimiento fiable de los tubos.
Método de cálculo de la tensión térmica para el diseño de hornos de laboratorio
Los ingenieros utilizan la ecuación de la tensión térmica para predecir cuándo puede agrietarse un tubo de cuarzo durante un choque térmico. La fórmula, σ = EαΔT, combina el módulo elástico, el coeficiente de expansión térmica y el cambio de temperatura para estimar la tensión dentro del tubo. En el caso del cuarzo, con un módulo elástico de 73 GPa y α = 0,5 × 10-⁶ K-¹, un cambio de temperatura de 1.000 °C produce unos 36,5 MPa de tensión, que se mantiene por debajo del límite de resistencia a la tracción de 50 MPa.
Las normas de diseño como ISO 10110 y ASTM C1525 recomiendan mantener la tensión térmica calculada por debajo de 60% de la resistencia a la tracción por seguridad. Los ingenieros deben seleccionar el grosor de la pared del tubo y las velocidades de calentamiento basándose en estos cálculos. Por ejemplo, un tubo de cuarzo de 2 mm de grosor puede soportar con seguridad velocidades de calentamiento de hasta 20 °C/min, mientras que los tubos más gruesos requieren velocidades más lentas para evitar el choque térmico.
La siguiente tabla resume cómo los ingenieros pueden utilizar los datos del coeficiente de dilatación para establecer condiciones de funcionamiento seguras:
Espesor de pared del tubo | Velocidad máxima de calentamiento (°C/min) | Esfuerzo calculado (MPa) | Riesgo de grietas |
|---|---|---|---|
2 mm | 20 | 12 | Bajo |
4 mm | 12 | 18 | Bajo |
6 mm | 8 | 25 | Bajo |
8 mm | 5 | 32 | Bajo |
Consejo: Compruebe siempre la tensión térmica calculada con la resistencia a la tracción del tubo y siga las velocidades de calentamiento recomendadas para maximizar la resistencia al choque térmico y la longevidad del tubo.
Los tubos de laboratorio de cuarzo evitan las grietas porque su coeficiente de dilatación térmica es mucho menor que el del vidrio ordinario. Esta propiedad confiere al cuarzo una extraordinaria resistencia al choque térmico y fiabilidad a largo plazo. Algunos datos clave:
El vidrio de cuarzo sólo se dilata entre 1/10 y 1/20 veces más que el vidrio ordinario.
El coeficiente de dilatación lineal del vidrio de cuarzo transparente es de aproximadamente 5,4×10-⁷.
El vidrio de cuarzo sintético de alta pureza oscila entre 4,9×10-⁷ y 5,0×10-⁷.
Los ingenieros deben centrarse en la selección de materiales, la calidad de fabricación y el uso adecuado de los datos de expansión para maximizar la resistencia y garantizar un equipo de laboratorio seguro y duradero.
PREGUNTAS FRECUENTES
¿Por qué los tubos de cuarzo de laboratorio resisten el agrietamiento durante los cambios bruscos de temperatura?
Los tubos de cuarzo resisten el agrietamiento porque su bajo coeficiente de dilatación térmica mantiene la tensión por debajo del límite de resistencia del material. Esta propiedad les permite sobrevivir a calentamientos o enfriamientos bruscos sin romperse.
¿Por qué es importante comprobar la resistencia al choque térmico de los tubos de laboratorio?
Las pruebas de resistencia al choque térmico ayudan a los ingenieros a comprender el comportamiento de los tubos en condiciones extremas. Este proceso garantiza que los tubos no fallarán durante los procedimientos de laboratorio en el mundo real.
¿Por qué los laboratorios deben elegir material de vidrio de alta calidad para aplicaciones térmicas?
La cristalería de alta calidad proporciona mayor durabilidad y seguridad. Reduce el riesgo de rotura durante los experimentos que implican cambios rápidos de temperatura o calor elevado.
¿Por qué las implicaciones del choque térmico en el mundo real son importantes en el laboratorio?
El choque térmico puede provocar el fallo repentino de los tubos, lo que puede dañar los equipos o poner en peligro la seguridad. Comprender estas implicaciones del choque térmico en el mundo real ayuda a los laboratorios a prevenir accidentes y mantener la fiabilidad de los resultados.
¿Por qué afecta el método de fabricación al rendimiento de los tubos de cuarzo?
Los métodos de fabricación controlan la uniformidad del coeficiente de dilatación térmica. La producción uniforme reduce los puntos débiles, lo que hace que los tubos sean más resistentes al agrietamiento durante el uso.




